ACUPUNTURA vital MADRID

ACUPUNTURA PROFESIONAL

Quimioterapia

Hace dos años fui diagnosticada con un cáncer de mama. Apenas recuperada del susto inicial, me sometí  rápidamente a los tratamientos de quimioterapia y radioterapia siguiendo las pautas de mi médico y la medicina convencional. Después de mi primer ciclo de quimioterapia, y tras experimentar los primeros efectos secundarios mi profesora de yoga me animó a recibir acupuntura para contrarrestar la agresividad del tratamiento. Las sesiones de acupuntura me ayudaron  en muchos sentidos. En primer lugar, y desde un punto de vista puramente físico, lo más remarcable para mí, fue la eliminación del sabor metalizado en boca y alimentos. Las sesiones combinadas de fitoterapia y acupuntura eliminaron por completo y de inmediato este efecto tan desagradable. Que alegría recuperar el sencillo placer de la comida, sobre todo teniendo en cuenta que la alimentación juega un papel esencial en el proceso de recuperación de un cáncer, dado que el organismo se debilita enormemente y las defensas caen de una manera alarmante.

También disminuyeron considerablemente los síntomas de náuseas, cansancio y falta de vitalidad asociados al tratamiento. Experimenté algunas nauseas pero sólo ocasionalmente, y pasear a diario junto con el ejercicio físico moderado (yoga) formaron parte de mi rutina habitual sin mayor problema.                

La acupuntura también me ayudó a reducir mis niveles de ansiedad y stress y las sesiones me prepararon para enfrentar de una manera más tranquila y serena, la ineludible y temida cita al hospital para recibir el tratamiento, prescindiendo de tomar los relajantes o calmantes químicos que suelen suministrarse. Personalmente opté por no dar a mi cuerpo ninguna pastilla extra.                

Por último y muy importante, cada vez que me tumbaba en la camilla, y el acupuntor iba colocando las agujas sobre los distintos partes de mi cuerpo, sentía que estaba ayudando a mi cuerpo a sanar y recuperarse. La acupuntura al no ser una terapia agresiva me dio siempre la sensación de ser un pequeño regalo para mi cuerpo; un cuidado especial con el que le premiaba y compensaba por todos los estragos y maltratos sufridos durante la quimio.                

No reniego para nada de la medicina y tratamiento convencionales, me salvaron la vida, pero estoy convencida que la acupuntura y otras terapias alternativas contribuyeron igualmente a mi recuperación; a paliar y hacer más llevaderos los efectos secundarios de los tratamientos convencionales y su agresividad; y en definitiva a apoyar mi cuerpo tan vulnerable y vulnerado en aquella época.

Estoy profundamente agradecida a todos los profesionales que tomaron parte en mi proceso curativo, médicos, cirujano, enfermeros y acupuntor, todos y cada uno de ellos jugaron un papel fundamental en mi enfermedad; y felizmente en mi posterior recuperación.